martes, 10 de enero de 2017

baja de imputabilidad de los adultos

La propuesta de bajar la edad de imputabilidad de los adolescentes trama una extensa red de debates… en contra. Paradójico. Pocos argumentos a favor, solo propuestas lanzadas al viento y atajadas con gran habilidad por periodistas, ministros y militantes del hambre y la injusticia. Ciudadanos atrevidos y parlanchines que sentados en un café hablan de todo sin saber de nada. Insultan, gritan, vociferan y amenazan retirar su voto al candidato que votaron anteriormente.  Como si la reforma de la ley les permitiera a ellos hacer justicia. Muy interesante. ¡Y el Ministro! El empleador de la esposa del juez Ercolini, dice que hay que cambiar la ley penal juvenil porque rige una norma de la dictadura. ¡Qué novedad! Una excusa pobre. No es necesario centrar el debate en la edad a partir de la cual el Estadio podría aplicar la ley penal. Porque lo que se propone es eso, no que Ud. vecino pueda castigar, sino una atribución del Estado.
Lo cierto es que la propuesta aparece después del caso del adolescente asesinado en Flores por dos motociclistas que acababan de asaltar a una persona en la vía pública. En un abrir y cerrar de ojos, uno de los motociclistas, también adolescente aparece en Chile. Y de buenas a primeras lo traen al país y nada más se sabe de él. Según el blog Pájaro Rojo esto sucede debido a las conexiones entre el adolescente victimario y la cúpula de Boca Junior ( http://pajarorojo.com.ar/?p=31297) ¿Y si estuviéramos frente a una situación relacionada con el fútbol? Muchos pudieron reconocer en la noche en que se intento tomar la comisaria 38, a miembros de barras de diversos clubes de fútbol. Si tomamos por cierto lo que se expresa en la nota citada, estaríamos frente a una situación mucho más grave y políticamente relevante: la complicidad de altos estamentos gubernamentales y sociales en el uso de jóvenes en el tráfico de drogas prohibidas y la utilización de barras para romper las movilizaciones pacificas que buscaron justicia y transparencia en la comisaria.
En toda relación social hay poder. La distribución asimétrica y nunca constante modela un flujo que muta. Las relaciones que se constituyen en el acto delictivo también. La impronta personal, los recursos con que se cuenta, el imaginario colectivo, la incidencia mediática. Existen muchos motivos por los cuales un joven se adentra en el mundo del delito. Pero son visibles las tramas que relacionan a ciertos delitos con la policía en muchos lugares. Otra cuestión es el ejercicio de poder de policía por civiles, que participan en enfrentamientos o emprenden persecuciones, como el caso de Flores.
¿Qué motivaría a una persona que conduce un auto con un menor de edad como acompañante, a emprender la persecución de dos presuntos delincuentes motorizados? ¿El ansia de justicia? ¿El amor a la justicia? ¿Una reparación personal? ¿Un acto estúpido? ¿Todo esto y más? ¿Por qué queremos castigar, dominar, disciplinar?  El impulso al castigo, la omnipotencia de dar palo a quien se supone se lo merece es una forma de relación instituida: dominar, controlar, disciplinar. No es otra cosa que la necesidad de protegerse contra el miedo, que también es una construcción social. Del miedo fundante, tal vez a la muerte, la sucesión de peligros que se instalan tienen que ver básicamente con el temor a perder nuestra integridad: física, material, vincular. Lo más peculiar de este fenómeno es que quien quiere proteger a un conjunto, decide empezar estudiando como castigar a otro, que torna o define como peligroso o riesgoso para las mayorías. Es una paradoja, ya que mas efectivo seria planificar como prevenir que suceda eso que cada tanto sucede y parece poner los pelos de punta a más de uno y dar pasto a varios para instalar temas: que un adolescente cometa un delito, más específicamente un homicidio.
Actualmente, desde la gestión Sola, la ley que crea el fuero penal juvenil de la provincia de Buenos Aires habilita la medida de seguridad como herramienta de actuación judicial por parte de los jueces de garantías del joven. O sea, detener a adolescentes no punibles por su edad en centros de menores, sin ser menores ya que no se les puede aplicar la ley penal. Más bien es una medida que permite segregar. Para quienes mascullan bronca sobre la propuesta del PRO, las medidas de seguridad se siguen aplicando. Para los que apoyan la propuesta PRO, las medidas de seguridad son un eufemismo para definir la privación de la libertad. Y justamente lo que se propone con este proyecto es habilitar la aplicación de medidas penales a menores de entre 14 y 15 años, entre ellas la privación de la libertad. Pero no solo. Por lo que el debate, más que frases hechas y muletillas atrasadas debe darse desde una perspectiva política y no solo jurídica. Por lo pronto, la comisión de expertos posible esta armada con juristas, lo que de por sí es un problema. La discrecionalidad del derecho para estudiar problemas sociales es igual a la de la psicología, el psicoanálisis y la antropología. Los más adecuado es la formación de una comisión interdisciplinaria… o la creación de espacios de debate público, como ha sucedido en otros temas relevantes de nuestro país, como la ley de medios. ¿Qué dirán los adolescentes de esta propuesta? Pero claramente, desde su origen, la propuesta misma no tiene en cuenta los posibles aportes de los adolecentes para proponer en un tema que les compete, justamente lo que promueve la CIDN. Cuando los adultos nos atribuimos pensar por los jóvenes solo hacemos cagadas.
Pero Peña Braun y Garavano no son originales. No es una propuesta novedosa reformar el código penal poder extender su aplicación. En general es una propuesta coherente con un modelo político excluyente en una sociedad históricamente luchadora y movilizada para defender sus conquistas, con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza de sus dirigentes. Y tenemos claro que lo que se quiere hacer está dirigido a la eterna clientela del sistema penal, los jóvenes excluidos del mundo del trabajo, los desclasados del modelo de acumulación dominante, los atrapados en las redes de corrupción policial. Son los jóvenes provenientes de familiar que no tienen cuentas en Panamá ni viven en un Barrio Privado. Tal vez son miembros de familias a las llegan los movimientos sociales y territoriales que trabajan en la periferia de los grandes centros urbanos. A ellos también nos gustaría escuchar. Es perentorio invitar a los jóvenes y adolescentes a participar activamente en estos debates, que les incumben como generación. De lo contrario dejaremos en manos de Peñas y Garavanos, personas ocurrentes sin conocimientos o de escasa experiencia.
Los verdaderos protagonistas en este debate son los jóvenes, ciudadanos por derecho en este país. Pero no solo aquellos que son los potenciales clientes del sistema de control penal.
Una revisión critica de todo lo que la democracia no hizo desde 1983 debe abrir un debate que supere la insistencia en discutir la edad de imputabilidad. Un analisis de las practicas institucionales desarrolladas en los programas de abordaje de adolescentes en conflicto con la ley penal quizás permita recoger buenas practicas, que puedan ser potenciadas y compartidas.




jueves, 5 de enero de 2017

No a la baja

Parece que los políticos en funciones de gobierno en decadencia y sin grandes ideas recurren al pensamiento mágico criminal. Nuevamente se pone en agenda publica una propuesta para bajar la edad de imputabilidad penal, obviamente para habilitar el castigo penal de adolescentes desde los 14 años. No estamos de acuerdo por principios, pero no por principistas. Para estas cuestiones no sirven los títulos sino los debates.

Como sucedió con la gestión de Daniel Scioli, se tira el tema a la marchanta para que algún gil lo repita en los medios y una legión inmadura lo tome como propio.

En ningún caso, ni antes ni ahora, importa porque tenemos el sistema penal juvenil que tenemos... o nos merecemos?. Vaya a saber. Por ahi escucho que cuanto menos trabajan con los pibes mas quieren bajar la edad. Que boludez. Pero bueno, ellos también suman. Resolver los conflictos sociales a través del sistema penal no es de derecha, es de fachos. La derecha tiene sus propias ideas acerca de lo que debe ser un Estado, incluso de derecho. Hoy no tenemos un Estado de derecho, porque nuestro sistema penal juvenil es inconstitucional, facho. A pagar las deudas al contado.

Pero no estamos de acuerdo. Un sistema penal juvenil no es solo una ley que suba o que baje, que empate o gane.

jueves, 10 de noviembre de 2016

La peor democracia

Pobreza
La recesión económica ha disparado en EE UU el número de menores de 18 años que viven bajo el umbral de la pobreza, desplazando al país por detrás de la mayoría del resto de naciones ricas. El 21% de los menores estadounidenses vive en condiciones de pobreza, según la OCDE, un porcentaje solo superior al de Turquía, Rumanía, México e Israel.
En EE UU, más de la mitad de los hijos de mujeres menores de 30 años son hijos de madres solteras, lo que aumenta sus probabilidades de vivir en la pobreza. Según un informe reciente del Center for American Progress, un tercio de las familias lideradas por una madre soltera es pobre. La desigualdad también se mide en el porcentaje de ciudadanos que viven en la pobreza, el 15% de la población. Esta proporción aumenta sin embargo al 25% de los hispanos y al 27% de los afroamericanos, muy por encima del resto de la población. (Cristina Pereda. Diario El País 28/01/14)
Para mas datos, www.children.org señala para el periodo hasta 2014, información proveniente de diversas fuentes:
  • La “línea de pobreza” federal en 2014 para una familia de 4 integrantes (2 adultos más 2 niños menores de 17 años) es de aproximadamente US$24,000. Sin embargo, los investigadores de bienestar social dicen que se requiere casi dos veces esa cantidad para obtener un grado básico de seguridad financiera. — Oficina del Censo de los Estados Unidos
  • 1 de cada 5 niños vive en la pobreza comparado con 1 de cada 8 adultos. Eso equivale a 15.5 millones de niños necesitados en los Estados Unidos. — Oficina del Censo de los Estados Unidos
  • Los niños y jóvenes en EEUU experimentan índices más altos de pobreza que en casi todos los demás países desarrollados. Solo Grecia, México, Israel y Turquía tienen índices de pobreza infantil más altos que Estados Unidos. — Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos
  • Casi el 40% de niños estadounidenses viven por lo menos un año de pobreza antes de cumplir 18 años. — Urban Institute
  • Entre 2012 y 2014, hubo una reducción en el gasto federal para la educación, nutrición, servicios sociales, educación temprana y cuidado de los niños. El gobierno gasta solamente 10% del presupuesto nacional en los niños —una fracción de lo que gastan otros países desarrollados—. — Urban InstituteChild Trends
  • Los niños pobres son más propensos a padecer de hambre. Asimismo, la inseguridad alimentaria produce un efecto permanente: bajo rendimiento en matemáticas y lectura, más problemas físicos y mentales, más problemas emocionales y de comportamiento y mayor probabilidad de presentar obesidad. — Feeding America
  • Alumnos de entre 16 y 24 años de edad de familias de bajos recursos tienen una probabilidad 7 veces mayor a abandonar sus estudios que sus pares más pudientes. — Departamento de Educación de los Estados Unidos
  • 24 estados y el Distrito de Columbia tienen tasas de pobreza más altas que el promedio nacional de 14.8%. La mayoría de la gente pobre vive en la región sur de Estados Unidos. — Centro para el Progreso Americano
  • 10. Un 86% de los niños cuyos padres no llegaron a graduarse de la secundaria viven en familias de bajos ingresos. Un 67% de los niños cuyos padres tienen un diploma de secundaria pero no una licenciatura universitaria viven en la pobreza. Menos de un tercio de niños pobres tienen por lo menos un padre con algunos créditos universitarios o educación adicional. — Centro Nacional de Niños en Pobreza
En el informe de UNICEF, disponible en  www.unicef.org/spanish/infobycountry/usa_statistics.html, es interesante observar algunas de las categorías en las cuales no hay datos disponibles. Pero podemos entender, en parte, estos y otros datos compartidos mas arriba, si sabemos que los EEUU es de los pocos países que no han ratificado la Convención Internacional sobre los Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes (CIDN).

La CIDN es el acuerdo internacional mas importante alcanzado en materia de derechos humanos de la niñez. La ratificación por parte de los países obliga a volcar todos los esfuerzos administrativos, políticos y económicos para garantizar políticas publicas que aseguren el goce de derechos para todas las personas menores de edad.

Hoy, aquella definición expresiva de una época, "la democracia es buena para los niños y los niños son buenos para la democracia", pronunciadas por Alessandro Baratta en su celebre trabajo Infancia y Democracia (disponible en la web), debe ser pensada a la luz de lo sucedido en el mundo en el siglo XXI y los hechos devastadores de las crisis financieras que afectan a millones de niños en la "mas grande democracia del mundo", como gusta definir a los EEUU a cipayos, burros y trogloditas que merodean por los grandes medios de formación de opinión y comunicadores (¿?) pagos por las agencias de noticias, embajadas, servicios de información y financistas internacionales, grandes especuladores que mediante simples pase de mano han hecho fracasar las políticas de protección de la niñez, incluso en la cuna del modelo de vida americano: los propios EEUU.

Los datos que presentamos no provienen del Kremlin, ni de la guarida de los malditos Chavistas. La mayor parte, a simple vista, proviene de agencias y organismos públicos o semipublicos de los EEUU y UNICEF.

¡Que democracia es buena para los niños?